ANTOLOGÍA DEL CORTOMETRAJE DE FICCIÓN EN LA EICTV

 

Una mirada plural a la realidad cubana:corto contemporáneo

ANTOLOGÍA DEL CORTOMETRAJE DE FICCIÓN EN LA EICTV

Por: Luciano Castillo

 

Ha transcurrido casi un cuarto de siglo desde aquel atardecer en que, con el olor a pintura fresca y vegetación recién sembrada, en la finca San Tranquilino, a escasos kilómetros de San Antonio de los Baños, al sureste de la provincia de La Habana, los asistentes a la octava edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, participaran en una de sus actividades principales: el acto de inauguración de la Escuela Internacional de Cine y Televisión, presidido por el Comandante en Jefe Fidel Castro. En sus palabras de apertura —«Trabajadores de la luz»—, Fernando Birri, el director de ese clásico que es Tire dié, daba lectura al Acta de Nacimiento de la Escuela, firmada por el Comité de Cineastas de América Latina, la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano (apenas creada un año antes en los fragores del Festival) y todos los integrantes de un centro docente, en el que el certamen de La Habana adquiría la función de Festival-aula. La lección inicial recibida por los alumnos de la primera generación de la Escuela de los Tres Mundos, fue, justamente, el torbellino de imágenes de esa octava convocatoria.

 

En años anteriores, este espacio anual de convergencia de los cineastas de toda Latinoamérica, sirvió para reuniones que precedieron a la gestación de ese «Centro de producción de la imagen global audiovisual», destinado a la formación de «cineteleastas». Desde siempre, el icaicpermaneció con las puertas abiertas a cuanto creador latinoamericano llegara con sus rollos a cuestas para terminar en sus moviolas obras de imposible conclusión en sus países de origen; otros, hallaron en las bóvedas de la Cinemateca la posibilidad de preservar imágenes antológicas que cualquier dictadura se habría jactado de hacer desaparecer. Ese sueño compartido a lo largo de tantos años, de contar con una escuela para que se formaran los profesionales del Nuevo Cine Latinoamericano y no tuvieran que concurrir a academias de Europa o Estados Unidos, se tornaba, finalmente, en una tangente realidad.

 

Chispazo definitivo fue aquella llamada telefónica con la que Julio García-Espinosa, director del icaicy del Festival de La Habana en estos años, despertara a Birri en una madrugada de aquella Roma que años atrás recorrieran junto a Titón cuando, enfebrecidos por el influjo neorrealista, estudiaban en el Centro Sperimentale de Cinematografía. En el séptimo Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, Fidel había sido receptivo a una serie de ideas sobre la creación de la Escuela, y el impulso inicial, decisivo, no se haría esperar: el gobierno cubano donaba el terreno, las instalaciones y el equipamiento primario para cimentar aquellos sueños compartidos por tantos cineastas del continente.

 

La superposición del triángulo amarillo que representa al curso básico regular; el cuadrado azul para simbolizar los talleres experimentales y el círculo rojo de los diálogos de altos estudios, se convertiría en las manos del creador de Los inundados en algo más que un logotipo. Aparecía, en palabras de su primer director, en el horizonte internacionalista de esta comuna audiovisual de Tres Mundos. «Esta Escuela se construye con bloques de cemento prefabricados, pero no con ideas prefabricadas. Esta escuela es una escuela de formación artística: y en Arte, la libertad ante todo», se precisaba en aquella inauguración de la escuela surgida con la no escolástica como piedra angular de su trabajo.

 

El proyecto docente de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, presidida por Gabriel García Márquez, cobraba vida como una organización no gubernamental, si bien —como a veces se comenta jocosamente en la Escuela con una frase recurrente— «el país que más cerca nos queda es Cuba». Como precisara en alguna ocasión el cineasta cubano Julio-García-Espinosa, su fundador y sexto director: «No es solo un Proyecto Docente, es también un Proyecto de Vida. En ella estudiamos mientras nos descubrimos. No es una Escuela que minimice la técnica pero no es una Escuela tecnocrática, es una Escuela que propicia el desarrollo del talento, que se pretende como fábrica de energía creadora.»

 

De esta especie de «buque insignia del realismo mágico» —como la definiera un periodista español al situarla en 1999 junto a la de la Universidad del Sur de California, la de la Universidad de Nueva York y la mítica femis parisina, entre las cuatro escuelas de cine más importantes del mundo—, desde entonces, varias generaciones de «cineteleastas» del continente, se han formado en sus aulas. Desfilan por ellas o por cualquier pasillo donde se concretan proyectos de toda índole, disímiles cineastas en activo tan prestigiosos que mencionar algunos nombres, sería injusto con el resto de quienes cada año conceden siempre un privilegiado lugar en su agenda a convivir con los estudiantes en San Antonio de los Baños, considerado por muchos uno de los pueblos más filmados del mundo.

 

No pocos egresados ya cuentan con una trayectoria significativa, sea como realizadores de laureados largometrajes o cortos de ficción; cotizados editores, fotógrafos, sonidistas o guionistas, por mencionar algunas de las especialidades que se cursan en una Escuela, que retomara en el curso 2005-2006 su tercer año, en aras de una formación más integral aún. Algunos se han alzado con premios Coral en este Festival que, diciembre tras diciembre, los acogía en su aula; otros son convocados para integrar los jurados, los nuevos estudiantes concursan con sus trabajos, en un proceso indetenible.

 

Próxima a celebrar sus primeros veinticinco años de vida, la Escuela de Todos los Mundos presenta en este festival una muestra representativa de los cortometrajes de ficción de mayor notoriedad producidos en el período 1986-2009 en el cual estudiantes de disímiles nacionalidades, no solo del continente americano, exploran con una óptica distinta la realidad del país más próximo a sus instalaciones: Cuba.

           

CÁSCARAS (1990)

Dir. Mariana Rondón (Venezuela). Color, 14 min. Int. María Elena Diardes, Andrés Viera, Lázaro Núñez

La soñadora taquillera de un cine vive un intenso romance de miradas con el encargado en traer las películas.

 

OSCUROS RINOCERONTES ENJAULADOS (MUY A LA MODA) / 1990

Dir: Juan Carlos Cremata (Cuba). B/N y Color, 18 min.

Al descubrir el secreto sexual del jefe de una oficina pública, la aseadora destapa las intimidades de todo el personal.

Paula Alí, Elier Martínez, Sandra Ibarra, Charles Nettey

 

LÁGRIMAS AL DESAYUNO (1989)

Dir. Walter Rojas (Colombia). Color, 13 min. Int. Daisy Granados, Edgar Soberón

A través de una actriz-espectadora, es indagado el rol que ha jugado el melodrama en Cuba antes y después de 1959.

 

REGRESIÓN (1992)

Dir. Basilio García Reyes (Cuba). Blanco y Negro, 7 min. Int. Tania Ceballos, Jorge Perugorría, Francisco Gattorno

Imposibilidad de un hombre para lograr, en diferentes épocas, el acercamiento a una mujer que le gusta.

 

Piscis (1994)

Dir. Paola Castillo Villagran (Chile). Color. 24’. Int. Thais Valdés, Rolando Tarajano, Verónica Lynn

En un pueblo caribeño de pescadores asolado por el hambre, una joven monja puede ser portadora de un milagro. Integrante de Amores, primer largometraje de ficción producido por la EICTV.

 

El último vagón (2001)

Dir. Osvaldo Daicich (Argentina). Color, 12 min. Int. José Antonio Rodríguez, Alberto Fernández Marquetti, Enrique Molina, Paula Alí, Jorge Molina

Un veterano ferroviario, a punto de ser despedido, ve dar un nuevo giro a su vida por la intervención de un niño.

 

La maldita circunstancia (2002)

Dir. Eduardo Eimil (Cuba). Color, 11 min. Int. Mario Guerra, Natasha Díaz, Jorge Losada, Felix Miki Ramírez, Esther Cardoso, Arturo Infante, Kenia Bernal, Sebastián M. Heynig, Ronald González

En los bajos de una antigua casa de Ciudad de La Habana vive Cándido, un vendedor de piñatas, al que le cambia su rutina después que su pequeña casa se inunda. En varios intentos por resolver el problema, encuentra situaciones absurdas que lo llevarán a tomar una decisión para defender su solitario hogar.

 

Gente que llora, S.A. (2002)

Dir. Hatem Khraiche Ruiz-Zorrilla (España). Color, 15’. Int. Mirtha Ibarra, Luis Alberto García, Corina Mestre, Eduardo Rodríguez, Tomás Colautti, Oscar L. Estrada

En un mundo donde las emociones, alegrías y tristezas son compradas como a una empresa prestadora de esos servicios. Consuelo, una trabajadora de la entidad, verá cambiar su vida al descubrir la identidad de su próximo cliente.

 

Ah, la primavera (1992)

Dir. Manuel Rodríguez (Cuba). Color.  30'.  Int. Luis Enrique, Elba Márquez, Wendy Guerra, Aleida Ortega, Raúl Pomares, Lilian Llerena

David es un joven cubano de esos que llaman inadaptado. Nada le preocupa demasiado. Con su fantasía acomoda la realidad a su antojo. La realidad, cada vez más lo está cercando y David tiene que cambiar, al menos cambiar su estrategia.

 

Talco para lo negro (1992)

Dir. Arturo Sotto (Cuba).  B&N.  30'.  Int. Luis Alberto García, Oscar Bringas, Audrey Gutiérrez

Un funcionario deviene víctima de sus actos al enfrentar una cultura que no comprende, que lo rebasa y condena.

 

El encanto de la luna llena (1994)

Dir. Benito Zambrano (España).Color.  30'.  Int. Reinaldo Miravalles, Elio Mesa, Alden Knight, Assenneth Rodríguez, María de los  Ángeles Santana, Verónica Lynn, Tito Junco, Danisa Pallero.

El alcohólico dueño de un bar, descarga sus frustraciones agrediendo a sus empleados y dos ancianas que, para amarse, escapan de un asilo.

 

Yo tuve un cerdo llamado Rubiel (1998)

Dir. Jaime Rosales (España).  Color.  12'.  Int. Argelio Sosa, Silvia Águila, Raúl A. Zerguera, Rodolfo Jiménez, Leonel Martín, Carlos Mazola

La historia de Pedro, un viejo que tiene dos únicas posesiones en su vida: una colección de discos de María Callas y un cerdo llamado Rubiel

 

Los minutos, las horas (2009)

Dir. Janaina Marques Ribeiro (Brasil). Color.  11'.  Int. Laura de la Uz, Xiomara Palacio

Yoli siempre ha vivido con su madre en un barrio humilde de La Habana. Un día, un hombre la invita a salir y ella decide esperarlo, rechazando por primera vez la compañía de su madre.