El indiscreto encanto de Jorge Molina

El Indiscreto Molina

retrospectiva:
El indiscreto encanto de Jorge Molina
Por: Luciano Castillo
 
Jorge Molina (Jorge Molina Enríquez), nació enPalma Soriano, actual provincia de Santiago de Cuba —y entonces provincia de Oriente—, el 5 de febrero de 1966. Con solo diecinueve años, gracias a unos cursos convocados por los hoy desaparecidos estudios cinematográficos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, durante quince meses estudió realización en el Instituto Estatal de Cine de Moscú (VGIK), en la última etapa de la Unión Soviética. A este período le atribuye el cineasta el rango de una experiencia de vida. De regreso a Cuba matriculó dirección en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños, de la cual se graduó en 1992 como integrante de la tercera generación de «cineteleastas» formados allí.  Su tesis de grado, el cortometraje Molina’s Culpa, es considerado como un «filme de culto». Desde 1997 ha desempeñado varias funciones en el área docente de la propia escuela.
 
Su experiencia como actor en el cine profesional abarca apariciones en papeles episódicos en los filmes El plano (1993), de Julio García-Espinosa, Madagascar (1993), La vida es silbar (1998) y Madrigal (2006), dirigidos por Fernando Pérez; Kleines Tropikana (1999) y Lisanka (2009), realizados por Daniel Díaz Torres, Miradas (2001), de Enrique Álvarez y Personal Belongings de Alejandro Brugués. Ha incursionado, además, en el video clip con los grupos vascos de rock Txapelpunk; Pim Pam Pum Band y Xagarroi, así como la agrupación cubana Cachy y su Cachiván.
Molina, que antepone su apellido en los títulos de la mayor parte de sus cortometrajes como una suerte de marca de fábrica, es el único cineasta cubano en explorar dentro del cine de género el cine fantástico y el horror aderezado con considerables dosis de erotismo que, por momentos, bordea el hardcore que tanto le apasiona y al que sueña con legar algún título en un futuro. Ferviente admirador del giallo ante todo filtrado por el prisma de un Fulci y un Lenzi más que por Argento, ciertas recurrencias  se advierten en la filmografía molineana.
 
Estamos en presencia de uno de esos creadores a quienes basta apenas un esbozo de guión como incentivo de un talento que le posibilita una puesta en cámara superior, en ocasiones, a las historias narradas. Pueden contarse con los dedos de una mano (y quizás sobren varios), los realizadores cubanos que cuentan con ese don para saber exactamente dónde situar la cámara y extraer las mayores posibilidades expresivas al encuadre con los precarios medios disponibles. Aunque ha tenido la fortuna de dirigir a algunos de los más renombrados intérpretes del teatro y el cine nacional (Luis Alberto García, Mario Guerra, Alexis Díaz de Villegas, Zulema Clares...), de quienes ha logrado excelentes actuaciones, cuando no logra visualizar en algún actor los rasgos para caracterizar el personaje que ha delineado, Molina opta por interpretarlo él mismo (Fría Jennie, El hombre que hablaba con Marte).
 
 Es justamente en Fría Jennie (2000), un ejercicio estilístico rodado a lo largo de una noche en una sola locación, bajo los mandamientos no escritos que en unión de dos jóvenes argentinos —quienes también aportaron sus cortos—, llamó jocosamente «Dolman», en explícita ironía al seguido por los daneses, donde irrumpe una especie de alter ego llamado Hast Du. Este viajero en el tiempo y el espacio, es manejado por Molina con esa absoluta libertad dominante en su quehacer para prescindir de él y luego hacerlo reaparecer en alguna obra, no siempre con los rasgos del mismo intérprete, sea el mismo Molina (Fría Jennie), Ricardo Becerra (Molina’s Solarix) o Alexis Díaz de Villegas (Molina’s Mofo).
Auténtica rara avis en el contexto del cine cubano de todos los tiempos, la obra de Molina es marginada por el ICAIC de sus circuitos de exhibición, ante todo por el ingrediente sexual presente en todos sus filmes. Las concepciones puritanas que rigen la programación e incluso los festivales, cuyas escandalizadas comisiones de selección las rechazan, relega su visionado apenas a cine clubes o espacios alternativos, sea un festival de provincias, circuitos universitarios o el Taller Nacional de Crítica Cinematográfica de Camagüey. La curiosidad de «lo prohibido», como siempre, ha suscitado un culto ya no solo entre intelectuales admiradores de sus cintas, sino que el mercado subterráneo que corre por los videoclubes clandestinos del país, se disputa las copias que el propio Molina distribuye. Para contribuir a fomentar su propia mitología, el cineasta se jacta de que, en algunos casos, circulan copias inacabadas de sus filmes, sustraídas de la sala de edición. El cine de Jorge Molina es más conocido a través de esta vía, de libros de referencia como Fear Without Frontiers: the Horror Cinema Across the Globe (Fab Press, Londres, 2003), al lado de Jodorowsky o Takashi Miike, y de los blogs y sitios de internet interesados para los cuales concede entrevistas con alarmante frecuencia, que por los espectadores de Cuba.
 
La crítica especializada internacional ve en Molina a un cineasta irreverente, transgresor e inconforme que por las constantes apreciables en su obra: sexo, muerte, deseo y monstruosidad, es marginado por la industria. Por esta razón se ve forzado a trabajar de modo independiente con presupuestos ínfimos, aportados generalmente por amigos. Poseedor de una enciclopédica cultura cinematográfica, en los cortometrajes de ficción realizados por Molina, además de su universalidad, se advierte la marcada influencia del cine de Hong Kong, que por su libertad a nivel creativo y artístico conceptúa, sobre todo en los años 80 —y en esto coincide con importantes teóricos—, como el mejor del mundo. Un crítico norteamericano al apreciar uno de sus cortos escribió: «Wong Kar-wai filmando con el lente de Jess Franco. Shanghai Gesture y The Old Dark House rehechas por Lucio Fulci». Interesado en abordar todos los elementos oscuros de la naturaleza humana, su perenne interés en no abordar la realidad nacional inmediata e insistir en retomar los tópicos del cine de horror, en medio de un ecléctico universo de referencias cinematográficas, lo convierten en uno de los realizadores más atípicos y a contracorriente en la historia del cine cubano.
 
En 1998, escribió, produjo, dirigió y actuó en el falso documental Sidoglio Smithee, que nunca concluyera, aunque algunas publicaciones lo han incluido en su filmografía. Más de una década después amenaza con su primer largometraje, Molina’s Ferozz, una muy personalísima (re)visión y mezcla entre el cuento clásico La caperucita roja de Charles Perrault y Lolita la novela de Navokov con la cual rinde tributo a los filmes La bestia, de Walerian Borowczyk y Malabimba, de Andrea Bianchi.
 
 
MOLINA’S CULPA
Cuba, 1992. B&N. 35 mm. 18’. Int. Luis Enrique, Idalmis del Rico, Adolfo Llauradó, Edesio Alejando, Claudio Mc Doell, Edgar Soberón, Fernando Pérez, Walter Cruz
En un pueblo asolado por los crímenes del «Asesino de los siete cueros», un joven muy religioso se encuentra con una prostituta de barrio marginal, lo cual desencadena una tortuosa relación de fatales consecuencias.
 
 
FRÍA JENNIE
Cuba, 2000. B&N/Color. Video Hi8. 10’. Int. Tamara Melián, Jorge Molina, Edgar Soberón, Máximo Hernández
Una hermosa joven aparece en la puerta del abúlico Hast Du. Es Jennie, su vecina de los altos, quien le exige todo aquello que en ese momento le importa a él. A partir de ese momento, la vida de Hast no será la misma.
 
 
MOLINA’S TEST
Cuba, 2001. Color. 35mm. 25’. Int. Luis Alberto García, Leandro Espinosa, Zulema
Clares, Rachel Pastor, Osvaldo Doimeadiós, Indira Valdés, Benny Casas, Pedro Juan
Gutiérrez
Una joven pareja a punto de casarse, sale a dar un paseo en auto a las afueras de La Habana. Equivocan el camino y el auto se rompe en medio del monte. Perdidos, al anochecer van a parar a una misteriosa mansión china donde vive un extraño matrimonio: Madame Tsu y el señor Wong. El encuentro desatará un torrente de inquietantes sensaciones.
 
 
MOLINA’S SOLARIX
Cuba, 2006. Color. Video. 24’. Int. Juliette Cruz, Ricardo Becerra, Ael Dalier, Alicia Allén
Después de una desigual y sangrienta guerra, la Tierra ha quedado devastada. En su refugio, Hast Du, un sobreviviente, espera el final. De repente, irrumpe en el lugar una extraña muchacha que huye del mundo exterior. El vínculo que establecen, será decisivo para el futuro de la Humanidad.
 
 
Cuba, 2008. Color. Video. 40’. Int. Alexis Díaz de Villegas, Rachel Pastor, Waldo Franco, Mario Guerra, Sarahí Viñas, Juana García, Deinys González, Alhema, Ricardo Becerra, Onelio Larralde, Luciano Castillo, Alain Jiménez, Armandito Rodríguez, Alexander Martínez, Jorge Molina
Hast Du un hombre de unos 38 años, sale de prisión en La Habana del año 2027. Triste por la muerte de su novia, llega a la ciudad decidido a terminar con su vida. Un payaso, MOFO, anfitrión de un show de TV le hace una oferta para morir de manera grandiosa: Encontrar una mujer y tener sexo, al momento del orgasmo, una alimaña, el Harryhausen de Sumatra, le matará en el acto… 
 
 
MOLINA’S EL HOMBRE QUE HABLABA CON MARTE
Cuba, 2009. Color. Video. 29’. Int. Jorge Molina, Aliany Sánchez, Kiriam, Eddy Abascal, Paula Alí
Primeros cincuenta años del siglo XXI, Claudio Franco, un hombre extraño, está obsesionado con el personaje protagonista de una serie de televisión.  Después de una noche de putas, su aparente vida tranquila se convierte en un infierno…
 
 
Cuba, 2009. Color. Video. 10’. Int. Dayana Legrá, Jean Jean León, Agenis Mills, Marcos Machado
Una muchacha fanática a la caja tonta y enamorada del galán de la telenovela de turno es capaz de asesinar al ladrón que intenta robarle su televisor.
 
 
 
MOLINA’S FEROZZ (Premiere CINETORO)
 
 
                                                      
 
Cuba, 2010. Color. Video digital. 73’. Int. Dayana Legrá, Roberto Perdomo, Raúl Capote, Ana Silvia Machado, Francisco García, Waldo Franco, Mauricio Esteban CárdenasCampiña cubana. Miranda, una hermosa adolescente, vive junto a su madre en un apartado rincón de la sierra. Allí son ayudadas por el tío Inocencio, fornido leñador. En la soledad de la noche, al acecho del cagüeiro y de los recuerdos perturbadores de su malvada abuela, Miranda y su madre se debaten entre la pasión y el deseo por el bueno de Inocencio. Una mirada transgresora sobre la perversidad de la inocencia entre la Lolitade Vladimir Navokov y el cuento  infantil La caperucita roja de  Charles Perrault.